El caso es que hoy leo sobre una madre que dejó que su hija recibiera una reprimenda de la profesora para que aprendiera sobre responsabilidad y madurara. La historia no está tan mal para lo que hay en el mundo, podéis leer un resumen aquí.
Me resultó interesante que la mujer abogara por un replanteamiento de los modelos de enseñanza (no, sé que no es la primera) y defendía teorías como la de las inteligencias múltiples, de Howard Gardner.
Según esta teoría (técnicamente, según la entrada-de-Wikipedia-que-habla-sobre-esta-teoría), la inteligencia no es una habilidad única que agrupa diferentes capacidades relacionadas con el pensamiento lógico, la resolución de problemas matemáticos o el dominio del lenguaje. La inteligencia debería verse como un conjunto de inteligencias múltiples, distinguidas y medio independientes.
Se distinguen al menos 8 tipos de inteligencia: lingüística, lógica-matemática, espacial, musical, corporal-cinestésica, interpersonal, intrapersonal y naturalista.
Así que, en teoría, una persona dispone de estas inteligencias (y quizá otras por definir) en diferentes grados.
La teoría, como comprenderéis, encierra una crítica al sistema educativo actual, que se centra demasiado en las inteligencias lingüística y lógico-matemática. En vez de eso, la educación debería identificar y desarrollar las inteligencias de cada individuo.
¿Y qué tiene que ver la anécdota inicial con este órdago "new age"?
Pues como buen cristiano, hay que lidiar con el sentimiento de culpabilidad que sobreviene tras el orgullo. Me explico: el orgullo de mi inteligencia (de la de toda la vida; una, grande y libre) y la culpa que lleva a ocultar ese éxito. El auto-humillarse para controlar el ego que pueda entrever el resto, quizá, cuando no hay tal ego ni siquiera. Porque sabes que un expediente brillante no es la piedra angular de la felicidad, pero temes que otros lo crean.
Por eso me gusta que el señor Gardner ponga de relieve otras partes de la psique. Que la sociedad pueda entender que el arte o el comprender a los demás tiene mucha importancia. A menudo más que las integrales triples, de hecho.
Y vosotros, ¿sois de esos?
