martes, 31 de diciembre de 2013

Nochevieja

31 de diciembre.

A saber por qué es 31. O por qué es diciembre. O por qué el año se acaba hoy y no ayer o en julio. A saber por qué es julio.

Sea como fuere, la última noche del año no es como las demás. Nunca lo es. Complejos caminos psicológicos gobernados por neurotransmisores de nombres indeletreables rigen por qué nos da por pensar que de un día para otro, de un año para otro, la vida va a ser otra. Conscientemente sabemos que no, pero no creo que nadie deje de hacer eso de pensar en cómo ha ido el 2013 o en desear cosas para el 2014. Y solo es una noche como otra cualquiera, ni la más larga ni la más corta ni la más oscura del año.

Yo creo que es porque nos gustan los finales. Queremos que las cosas acaben, haya un punto final y hagamos como que lo malo nunca ocurrió. Que al cambiar los calendarios de casa, todo lo que las hojas guardaban en el antiguo, se esfume. También afrontar un año "nuevo" con mejor actitud, con buenos deseos. No sé por qué tenemos esa manía por contar, por decidir cuál es el primer día y cuál el último, pero la tenemos.


A la gente le da por festejar el año nuevo con energía y alegría. Gente que no sale de fiesta más que una mísera vez al año, y es hoy. Y será la cultura, será el licor. O será que salimos a la calle, con el frío y cada año con menos ganas en un esfuerzo por no dejar que el año se escape. Por no dejarnos envejecer. Por darnos cuenta de todo lo que no hemos hecho un año más, que a la postre es un año menos.

Mucho he vivido yo en 2013. Muchas cosas buenas y malas, ninguna horrible, ninguna excelente. Y es la impresión que me deja la vida para años siguientes. Muchas mudanzas, mucho ir de aquí a allí y poco tiempo en casa. Poco tiempo con quien es mi hogar.
Muchas decisiones, no especialmente difíciles pero siempre con la impresión de que un paso adelante determinará todo el camino que vendrá después y dejará cerradas puertas y posibilidades que no podría imaginar. Y ya sé que soy joven pero, como todos, cada vez lo soy menos.
¿Volveré? ¿Seré doctor? ¿Acabaré rindiéndome a dejarme ir allí y aquí tal y como he hecho hasta ahora? ¿Tendré coraje si llega el caso de cambiar la seguridad por la felicidad? ¿Tendré un sueño?

Pues todo esto viene a una simple cosa. A que si lees esto te deseo un enorme 2014. Porque en el fondo da igual todo lo demás, ¡hay que disfrutar de la nochevieja!



miércoles, 20 de noviembre de 2013

Here's an idea

No uso YouTube.

Perdón, no uso YouTube si definimos "usar" como, por ejemplo, lo que hago con Facebook.
Sí que entro en YouTube, como todo el mundo. A veces por un vídeo estúpido sobre qué hacen los zorros, por ejemplo. O por un remix de cierta alcaldesa o un tutorial de cómo instalar el Office.
Pero pasarme horas enlazando de un vídeo a otro me cansa, y además mi conexión no es para echar cohetes.

¿A qué viene esta introducción? Pues para poner más en valor lo que hoy os traigo, un canal de YouTube que me encanta. Teniendo en cuenta que solo sigo a este canal y a un puñado de amigos (spam: M raya).

Es "PBS Idea Channel", y aquí tenéis una idea:


Desde el papel de las redes sociales en el desarrollo de nuestra identidad hasta el surrealismo de Super Mario, aquí se habla de todo. Hasta los capítulos que parezcan más estúpidos encierran profundas raíces históricas, filosóficas o psicológicas y el valor de la idea va creciendo conforme la explicación nos hace plantearnos más y más dudas.

Además, si queremos podemos escribir un comentario desafiando al tipo o dando nuestra opinión sobre el tema que, quizá, sea debatida en el capítulo siguiente.

Y otra ventaja, el tipo habla un inglés bien entonado pero a una velocidad pasmosa. Así que si queréis practicar el listening, no hay nada mejor.

Y además, el tipo lleva una barba con un cierto matiz pelirrojo, no sé qué más se puede pedir.

Y vosotros, ¿qué opináis?

domingo, 27 de octubre de 2013

El nombre del viento

La gente muchas veces con su primer y flamante sueldo hacen algún regalo a sus progenitores para agradecerles tantos años de duro esfuerzo y de inversión. Yo, que veía eso muy mainstream visto, me compré un e-book libro electrónico.


Las ventajas que mi mente fue capaz de desplegar para convencerme de que era una magnífica inversión eran innumerables: que si pesará menos, leeré mucho más, no gastaré tanto en libros (porque las copias digitales son mucho más baratas, no porque me los descargue de manera fraudulenta), los bosques de la Amazonia me lo agradecerán (y los de Amazon ya, ni te cuento)... tot aixó. 

Para sacarle aún más partido he pensado en compartir algún resumen/comentario/crítica de los libros que vaya leyendo. Hoy toca la novela de fantasía "El nombre del viento" de Patrick Rothfuss.
"¿¿Novela de fantasía?? ¿Pero cuántos años tienes? ¿Vas a comprarte el pokémon X o el Y? JAJAJA"

Lo sé, no hace falta que os regodeéis en mi aparente falta de gusto literario. Pero me gusta el género, ¿qué le hacemos? Para compensar, me he prometido que alternaré libros a priori poco serios con grandes obras de la literatura universal.

El nombre del viento, de Patrick Rothfuss, es la primera parte de una trilogía que nos cuenta la historia de Kvothe, un chico criado en el seno de una troupe de artistas itinerantes que decide convertirse en mago. Típica novela de fantasía: ambientación medieval, viaje de crecimiento/aventuras, magia, leyendas...
Llegué a este libro atraído por las buenas críticas, pero debo decir que crearon unas expectativas que no han sido satisfechas por completo.

La historia me ha sabido a poco (aunque solo ha sido la primera parte), las historias dan la impresión de no estar tan desarrolladas como a mí me gustaría. Por ahora los personajes... más bien personaje, porque apenas vemos a nadie más que a Kvothe, es un tanto plano y de estos que son tan perfectos y talentosos que dan casi rabia. Como suele ocurrir con una temática tan utilizada, el libro cae frecuentemente en clichés y temas manidos, especialmente en lo relacionado con la "educación" de nuestro personaje en la Universidad.
"-Sí, es como la vida misma -replicó ella-. Nos gustan las cosas dulces, pero necesitamos las amargas."
Sin embargo, me ha gustado el estilo en que está escrito, a veces bastante poético y descriptivo. La forma en que se ligan los acontecimientos es original y la importancia que se da a la música y las historias, especialmente a la tradición oral, me ha encantado.

"Era profundo y ancho como el final del otoño. Era grande y pesado como una gran roca alisada por la erosión de las aguas de un río. Era un sonido paciente e impasible como el de las flores cortadas; el silencio de un hombre que espera la muerte"

En fin, no se puede discutir que la historia engancha y me ha gustado, pero habrá que esperar a leer las siguientes dos partes para comprobar si la historia y los personajes se completan y terminan por ser más profundos.

En próximas entregas, Tokio Blues, de Haruki Murakami.


domingo, 20 de octubre de 2013

Hojas de otoño

El otoño ha llegado este año. Lo he notado en mis fotografías, que caen una por una de mis paredes, como hojas doradas y muertas.

Aún hace calor, no recuerdo haber estado en la playa nunca un 20 de octubre. Pero eso no quiere decir que nunca lo haya hecho. No tengo buena memoria y por eso tengo fotos.
Solía pensar que yo tenía 5 años de menos, pues a esa edad cambió mi vida y nunca logré recordar nada de esos 5 primeros años. Si no los recuerdo, ¿no es como si no los hubiera vivido?

Muchos años después volví a la ciudad donde vivía. Esperaba tener un shock y recordar todo de repente al ver el piso que habitaba, la guardería donde escondía los garbanzos que me daban para almorzar o el parque donde jugaba. Quizá recordara el parque o los garbanzos o el bar frente al piso de ladrillo visto, pero no eran recuerdos reales o propios. Eran recuerdos robados, de historias de mi madre, de fotos antiguas.

No hubo shock alguno. No habría sabido distinguir mi antiguo edificio, la guardería era pequeña y no tenía la avenida de chopos que mi memoria había diseñado a su alrededor. El parque estaba lleno de pintadas, aunque eso es posible que no existiera cuando yo jugaba junto a la fuente.

Por eso hago fotos. Fotos de mí, de lugares, de gente que no quiero que se escapen de mi memoria. A veces me pregunto si quien sonríe para siempre sobre el papel en brillo pensará lo mismo de mí, si querrá no olvidarme o si temerá ser olvidado por mí. Atazagorafobia, leí una vez que se llamaba el miedo a que nos olviden. Hay gente que disfruta inventando palabras.

Las fotos no dejan de caer. A veces las oigo chocar contra el suelo y vuelvo a recolocarlas, intentando fijarlas en la pared y en mi mente. Me veo sonreír en diferentes lugares pero con la misma gente, una y otra vez.
A veces hay caras que son solo eso ya, recuerdos. Caras congeladas en las manchas de color que dejó una máquina con complejo de artista micropuntillista. Caras que sé que no se renovarán, que no volveré a ver porque son del pasado, porque están lejos, porque ya no están. Caras que me abandonaron o que abandoné.

Cada vez miro menos las fotografías. Desde lejos parecen vestir una pared desnuda y fría con colores. Una pared que nunca es la mía, porque ya no tengo. A veces se caen y no las recojo inmediatamente, por pereza. Sin pretenderlo las piso y me disgusto, pero cada vez menos. No conseguí recolocar un par de ellas, que ahora están amontonadas junto a la televisión con otros papeles que no recuerdo de donde salieron.

Este año el otoño llega a la vez que mi blutack pierde sus propiedades adherentes. El otoño ha llegado tarde, pero intuyo que también tardará en irse.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Wie geht's? Comment ca va? Do you feel good?

Yo creo que pienso mucho. Me gusta hablar conmigo mismo y a veces el diálogo es interrumpido por una tercera voz que, con un deje extrañado pregunta algo como "¿le pasará eso a más gente?"
Mi madre opina que soy un salto cualitativo en la especie, pero soy consciente de que eso es amor de madre. La cuestión, por ahora, está en manos de taxonomistas competentes.

En fin, muchas veces me planteo lo complicado que puede ser a veces traducir un término de un idioma a otro. ¡Por ejemplo, un ejemplo! ¿Acaso una rosa dejaría de ser una rosa, dejaría de esparcir su aroma, si se llamara de otra manera? Pues hombre, no sé, pero diría que una rosa en Francia no es lo mismo que una rosa en Etiopía.

A ver si me explico. Una palabra es un significante (una representación, un símbolo) de la idea mental (significado) que tenemos sobre un objeto real (el referente). Supongo yo que la traducción se basa en encontrar, desde dos idiomas diferentes, dos significantes que hagan referencia a un mismo significado, o sea, se basa en que en la cultura que conllevan esos diferentes idiomas exista el mismo referente y que la idea mental que cada una de las sociedades tiene de ese referente sea el mismo.

Seguro que seductoras filólogas y traductoras podrían corregirme (y no espero menos de ellas), pero así veo yo el problema. Y si te paras a pensar, verás que el problema no es tan sencillo. Una casa no está mal... en general tiene paredes, techo... ¿pero hasta qué punto...
...esto...
...es igual a esto?

Y puede ir peor... ¿En que medida la palabra "luto" es transferible de un idioma a otro? En países orientales el color típico es blanco, seguro que nos llevaríamos una extraña sorpresa. ¿Pensáis que recibirá lo mismo un brasileño o un alemán cuando piden "fruta"?

La cosa se complica aún más con términos un poco más abstractos. La libertad no es lo mismo en España, en Francia o en Estados Unidos: hay demasiados hechos históricos y culturales que le dan connotaciones intraducibles. La cultura es un invento complejo y la lengua es (mucho más que) un reflejo de ella.
¿Sabéis que al traducir un test psicológico, por ejemplo, se deben tener en cuenta las connotaciones de las preguntas? Porque no tener ánimo de ir al trabajo puede ser un síntoma claro de depresión en Japón, pero no en Italia.

Además, si encima el referente no existe en otro idioma... ¿cómo vamos a traducir "salmorejo" o "sauerkraut"? Normalmente se adopta y adapta el término al idioma que no lo conoce... así que, supongo que "salmoureho" y "chucrut" son ejemplos apropiados. Claro está, la traducción sigue siendo incompleta y hay que explicar poco a poco de qué estamos hablando.

Sin embargo, a veces nos pasamos. En parte por los mass media, en parte quizá por el complejo de inferioridad ante el fuerte idioma universal, el inglés. Commitment y reliability, chance, jean, backstage y hasta e-mail. Aunque parezca mentira, ¡existen palabras en español que significan lo mismo!
Aún peor pasa con los anglicismos que, además de tener versión española, no son correctas en el idioma de origen, como parking o footing.

En fin, seguid dándole vueltas. Estudiad años de inglés o alemán, pero estoy convencido de que nunca, nunca, lo haréis perfectamente. La batalla, por definición, está perdida.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Higos negros


Y así es como me he sentido muchas veces y aún me siento. Vale, mis sueños no incluyen ser poeta o tener un amante en cada puerto, pero sabéis lo que quiero decir.

Silvia Plath lo plasmó mejor con esto de los higos (reinterpretados en este cómic de Gaving Aung Than), pero yo también tuve mi momento de inspiración, allá por enero de 2012, cuando se acercaba el temido final de mis estudios. ¡Que lo disfruten!

"Elegir es renunciar.
Parece ser que al crecer, maduramos. Sentamos la cabeza o como queramos llamarlo. Parece deseable llegar a nuestro lugar en la vida, pero pensad un poco cómo se llega ahí, a través de una serie de innumerables elecciones.
Imaginad que nacéis en la base de un árbol y que, al mirar hacia arriba, podéis ver innumerables ramas. No son todas las ramas que existen, por supuesto, porque no podemos decidir si nacemos debajo de un peral o de una secuoya, si me seguís la metáfora... Pero casi seguro que nuestro árbol es tan frondoso como el que más.
Pues bien, nuestro objetivo es alcanzar nuestro lugar en la copa del árbol. He aquí que al principio, las opciones para llegar a la cima son incontables: podemos elegir las ramas más sólidas, las más bellas, las más arriesgadas o hasta cerrar los ojos y ver dónde acabamos.
Pero llega un punto en que el tronco principal se acaba. Debemos elegir. O equivalentemente, debemos renunciar a todas las demás ramas de árbol, que serán podadas y a las que, casi con toda seguridad, no podremos volver.
Cada vez más altos, pero cada vez con más bifurcaciones, nos vemos a elegir cada vez con más frecuencia, cada vez con más experiencia y, normalmente, con más miedo, porque no podemos evitar ver cómo las opciones se limitan, cómo nuestras miras se estrechan.
Y al final, con suerte, llegaremos a la copa del árbol. Y, con más suerte aún, puede que lleguemos a la zona que en un principio más o menos planeamos llegar. Casi seguro que no al punto exacto, pues las ramas eran demasiado frágiles y no pudimos llegar. Pero aún así nos podemos sentir satisfechos y seguros, rodeados por nuestro pequeñito montón de hojas.

¿Pero qué pasa si asomamos la cabeza y nos damos cuenta que nuestro grandioso árbol se ha transformado en una raquítica rama que nos sostiene? ¿Qué pasa cuando desde arriba vemos que en la cima de las ramas que fuimos cercenando, estaban nuestros sueños?"

Por último, os recomiendo el sitio donde encontré la tira del principio. Contiene muestras brillantes que apuesto a que os harán reflexionar: Comics that say something.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Jodidos y a lo loco


"Había una vez un chico que, sentado en la playa una noche, miraba al mar.
De pronto una gran ola rompió sobre él y su acompañante. Al elevar la vista, el chico vio con horror cómo la corriente arrastraba a quien, hasta hacía unos instantes, estaba sentado junto a él.

A nadie más vio cerca a quien pedir ayuda y, desesperado, gritó auxilio a los elementos.
Pidió ayuda al propio mar, entre lágrimas, para que le devolviera a quien era tan importante para él. Pero las olas seguían rompiendo fuertemente contra la costa y el mar ni siquiera lo oyó.
Elevó su súplica a las nubes pero ellas, perezosas, no se molestaron en responder.
Incluso rogó a la Luna entre lágrimas y le imploró de rodillas que intercediera por él ante las mareas, que siempre la escuchaban. Sin embargo ella, altanera, ni siquiera volvió el rostro.

Así el chico suplicaba y se lamentaba mientras veía hundirse lo que más quería...

Pasó entre la tempestad una mariposa, cuyo vuelo sutil no llamó la atención de este chico. Se posó en su hombro y le susurró:
-¿Por qué pides ayuda al mar, a las nubes o a la Luna? ¿Acaso piensas que tienen oídos para escucharte o brazos para nadar? ¿Acaso piensas que esto es una fábula de esas con animales parlantes? Sólo veo a alguien que quizá pueda salvarlo.

El chico comprendió y se lanzó al agua para rescatarse."


¿Moraleja? En momentos jodidos (que los habréis tenido o los tendréis, no lo dudéis) al final solo hay alguien realmente capaz de sacaros del hoyo. Vosotros mismos.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Imagine

He tenido un fin de semana largo y ajetreado, así que no me tengáis en cuenta si no recuerdo exactamente el día en el que encontré esto por internet:


Evidentemente se trata de una interpretación gráfica del éxito de John Lennon, "Imagine", publicada en 1971.

No es la primera vez, ni creo ser yo el único al que esta canción le deja un gusto a esperanza en la humanidad, a que lo que verdaderamente importa es bien fácil de conseguir y a que un mundo mejor está al alcance de la mano. Pero como en un vino antiguo y no especialmente bueno, llega la hora del buqué discordante: ¿de verdad es tan fácil?

La pregunta tiene su aquel, no os vayáis a creer.

Los filósofos no se ponen de acuerdo: ¿el hombre es bueno por naturaleza? ¿o es un lobo para el hombre? ¿O acaso un hombre es él mismo y sus circunstancias, a las que deberíamos culpar de su egoísmo?

Los biólogos evolucionistas están desconcertados: ¿acaso el éxito de nuestra especie no radica precisamente en la capacidad de formar eficaces "colonias"? ¿En la ayuda mutua y la solidaridad? ¿Cómo explicamos entonces las guerras, la esclavitud, los genocidios, el racismo... o tantos otras cosas que atentan contra la propia humanidad?

Incluso los matemáticos y economistas tienen algo que decir: ¿es mejor buscar el mayor beneficio personal aún a riesgo de perder todo? ¿O resulta más satisfactorio evaluar las decisiones colectivamente porque eso nos llevaría a un óptimo, no solo como grupo sino personal? (No os perdáis "Una mente maravillosa").

Sea cual sea el caso, no hay duda de que la canción mueve en nosotros algo profundo, la posibilidad de hacer un mundo mejor preocupándonos únicamente por él y por el prójimo; de sobrepasar barreras superficiales como la nacionalidad o la religión para, simplemente, vivir juntos y en paz el tiempo que duremos. ¿A que no parece tan difícil?

Pero ya se sabe que las apariencias engañan... el dinero, el egoísmo, el petróleo, la tozudez en imponer ideas propias, la avaricia, la venganza... No creo que haga falta que siga con la lista.

Como siempre, la música no deja de sorprenderme. Cualquiera ha oído esta canción y, quien más quien menos, conoce la letra. Y prácticamente cualquiera diría que se trata de una obra dulce y melódica, poco menos que una nana, que representa con su armonía la idea etérea de una utopía más bien infantil. Pero deteneos y leed un poco entre líneas. Es un lobo vestido con piel de cordero, que reivindica la destrucción de la religión, la caída de las naciones y despojarnos de lo propio para compartir todos los recursos como una hermandad. El propio Lennon llegó a definir la canción como "virtualmente un manifiesto comunista", cuyo título luce con orgullo hipócrita un parque de uno de los paradigmas del capitalismo.

Y lo único que nosotros escuchamos es la calma de una voz y un piano.

Bueno, os consolaré un poco. No os sintáis mal si al final os queda el buqué amargo de pensar que una utopía como esta nunca se cumplirá, que las almas dispuestas a enterrar el hacha de guerra y compartir su suerte completamente son escasas y están mal repartidas. No os sintáis mal si no os convencen para encadenaros con flores a las puertas del Parlamento después de donar todas vuestras posesiones materiales.

Al fin y al cabo, John Lennon era millonario cuando escribió esta canción.




jueves, 12 de septiembre de 2013

K 364

Como conocer los entresijos de mi mente perversa puede resultar exasperante, os dejo una de mis obras favoritas para que os inspiréis durante la hora de la siesta.

El que me conozca un poco quizá intuya por qué me gusta y el que no, puede disfrutar igual de la música, ¿no?







Ya podéis jugar a adivinar cuál de los tres movimientos es mi favorito, debe de ser el culmen de la diversión eso. Le venderé la idea a MB.

¡Por cierto! No dejéis de comentar, de seguir el blog con el botoncito ese que veréis arriba a la derecha (así saldrá vuestra foto y os haréis famosos) y de sugerir lo que se os pase por la cabeza. Total, estoy curado de espantos.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

To be or not to be

Tomar decisiones se me da fatal. Ojalá hubiera una máquina "y si" como la de Futurama con la que pudiera ver dónde desembocaría cada una de mis elecciones. Ojalá el destino estuviera escrito y naciéramos con una copia bajo el brazo (preferiblemente en tarjeta micro-SD, en deferencia a nuestras madres). Creo que el miedo a esa clase de responsabilidad era la raíz de mi síndrome de Peter Pan. Por desgracia, nunca me decidí a ir a un psicólogo a averiguarlo.

Dicen que sentarse frente al mar ayuda. Supongo que será por la tranquilidad, el mantra constante de las olas rompiendo sobre la arena, el aire fresco que arrastra las preocupaciones de la mente y que deja lo esencial. Y ese momento es idóneo para que se nos revele nuestra verdadera naturaleza y lo que queremos de corazón.

Pues a mí eso no me pasa. Me quedo mirando al horizonte, y la profecía se cumple poco a poco. Las olas rompen rítmicamente, el viento sopla y, con los ojos cerrados, no pienso en nada. Pero en vez de darme cuenta de lo que deseo, voy cayendo en la indiferencia. Efectivamente las decisiones son más fáciles de tomar, pero porque nada importa. Qué más da irse o quedarse, los kilómetros, los meses. Las olas seguirán ahí, rompiendo sobre una costa impasible que no tenemos vida suficiente para ver cambiar.

Os dejo, mientras me debato entre publicar o no publicar esta entrada.

lunes, 9 de septiembre de 2013

A relaxing cup of café con leche, please

¡Qué fácil es meterse con la gente!

...¡y qué divertido!

No creo que tenga que explicar el incidente protagonizado por la alcaldesa Ana Botella durante un discurso de apoyo a la candidatura de Madrid 2020. La mujer exaltó las cualidades de la ciudad a la que representaba, esforzándose en hacer ver lo divertidos que serían unos Juegos Olímpicos en la tierra del chotis. Y como para seducir los sentidos de los miembros del COI, apeló al aroma de "a relaxing cup of café con leche in la Plaza Mayor" (fin de la cita).

No ha hecho falta más. En un puñado de horas, internet se ha llenado de comentarios, montajes, carteles, entradas sobre el tema, desde pequeñas plataformas como Twitter a medios de referencia como "A tale told by an idiot". A veces me pregunto dónde diantres guardarán la cantidad ingente de información estúpida  irrelevante que los humanos somos capaces de generar.

Pues a mí no me parece tan grave, oiga. Si habéis visto el discurso, la mujer le puso entusiasmo (hecho sin precedentes... en ella, quiero decir) e introdujo un término español muy castizo. Vaya, no digo que yo hubiera escrito un discurso así, en general me pareció lleno de estereotipos y que promocionaba demasiado la "espanis fan". Pero para darle tanto bombo no creo que sea.

Otra cosa es el nivel de inglés del que hizo gala. Reconozco que un acento oxoniano es difícil de conseguir, pero me repatea mucho que a toda la juventud nos pidan nivel de inglés alto hasta para vender churros y a un político que nos representa internacionalmente no se le pida ni el A1 (ni haber sido elegida, ya que estamos).

- ¿Nivel de inglés?
- Alto
- Traduzca "cazar".
- Hunt.
- Utilícelo en una frase.
- Y si hunt'amos cachete con cachete, pechito con pechito y ombligo con ombligo.
- Contratado.


Pero bueno, no veo dónde está la sorpresa. Desde el "estamous trabajando en ellou" al "it's very difficult todo esto" nuestros políticos no han sido buen ejemplo del dominio del inglés. En fin, nosotros a nuestros memes como siempre.

Os dejo, sweethearts, que tengo que diseñar unos logos para Madrid 2024, 2028 y 2032. ¡Hay que saber dónde está el negocio!

martes, 3 de septiembre de 2013

Origen

Debido a los efectos colaterales de una formación enfocada en la razón y la ciencia, lo primero que debería plantearme con respecto a este blog es:

¿Por qué? ¿Por qué crearlo?

Y la respuesta, no podría ser más simple. Porque me apetece.

Sin embargo, debido a que debajo de una capa de pintura universitaria, sigo siendo un niño pequeño, tierno y algo insoportable, lo siguiente que debería preguntar es:

¿Y por quééééé? ¿Por quééééé me apetece?

Bueno, no hay una única razón. Para empezar, no puedo pasar por alto la fuerza inspiradora brindada por dos chicas que no se conocen, jamás se han visto (que yo sepa) pero que, en algunos aspectos, se parecen mucho. Hablo de Isahergo y Ana PF, grandes personas y bloggers con la rara habilidad de saber escribir.

No escribiré más que de cosas que me parezcan interesantes, de ideas profundas, música, imágenes, noticias o de lo que se me pase por la cabeza cada día. Así que no creo que pueda definir este blog como algo "de interés general". Supongo que simplemente quiero compartir parte de las cosas que descubro.

No pretendo educar a nadie, ni menos aleccionarlo. No soy tan pretencioso como para suponer que algo de lo que escriba os inspirará o afectará a vuestra vida. No tengo como objetivo tampoco usar este espacio como una vía para dejarme llevar por la era de la ultraconectividad, buscando mi trocito de fama o reconocimiento en mi camino al trono hypster que todos los cultos modernos ansían.

Y, sin embargo, al haber dicho todos los objetivos que NO persigue este blog, ¿no he hecho sino sembrar en vuestra mente la idea de que todas esas son razones válidas? Y si no, ved a Leonardo di Caprio en "Origen" y lo entenderéis mejor.

Sin más, bienvenidos a "A tale told by an idiot". Por si aún no lo pillasteis, el idiota soy yo. ¡Disfrutadlo!

PD: no dejéis de seguir a las dos musas y sus últimos blogs: "Con la música a otra parte", un blog íntimo de Isahergo al estilo de lo que podría ser este y "Visual", el ambicioso proyecto de microrrelatos bilingües de inspiración gráfica de Ana PF.