He tenido un fin de semana largo y ajetreado, así que no me tengáis en cuenta si no recuerdo exactamente el día en el que encontré esto por internet:
Evidentemente se trata de una interpretación gráfica del éxito de John Lennon, "Imagine", publicada en 1971.
No es la primera vez, ni creo ser yo el único al que esta canción le deja un gusto a esperanza en la humanidad, a que lo que verdaderamente importa es bien fácil de conseguir y a que un mundo mejor está al alcance de la mano. Pero como en un vino antiguo y no especialmente bueno, llega la hora del buqué discordante: ¿de verdad es tan fácil?
La pregunta tiene su aquel, no os vayáis a creer.
Los filósofos no se ponen de acuerdo: ¿el hombre es bueno por naturaleza? ¿o es un lobo para el hombre? ¿O acaso un hombre es él mismo y sus circunstancias, a las que deberíamos culpar de su egoísmo?
Los biólogos evolucionistas están desconcertados: ¿acaso el éxito de nuestra especie no radica precisamente en la capacidad de formar eficaces "colonias"? ¿En la ayuda mutua y la solidaridad? ¿Cómo explicamos entonces las guerras, la esclavitud, los genocidios, el racismo... o tantos otras cosas que atentan contra la propia humanidad?
Incluso los matemáticos y economistas tienen algo que decir: ¿es mejor buscar el mayor beneficio personal aún a riesgo de perder todo? ¿O resulta más satisfactorio evaluar las decisiones colectivamente porque eso nos llevaría a un óptimo, no solo como grupo sino personal? (No os perdáis "Una mente maravillosa").
Sea cual sea el caso, no hay duda de que la canción mueve en nosotros algo profundo, la posibilidad de hacer un mundo mejor preocupándonos únicamente por él y por el prójimo; de sobrepasar barreras superficiales como la nacionalidad o la religión para, simplemente, vivir juntos y en paz el tiempo que duremos. ¿A que no parece tan difícil?
Pero ya se sabe que las apariencias engañan... el dinero, el egoísmo, el petróleo, la tozudez en imponer ideas propias, la avaricia, la venganza... No creo que haga falta que siga con la lista.
Como siempre, la música no deja de sorprenderme. Cualquiera ha oído esta canción y, quien más quien menos, conoce la letra. Y prácticamente cualquiera diría que se trata de una obra dulce y melódica, poco menos que una nana, que representa con su armonía la idea etérea de una utopía más bien infantil. Pero deteneos y leed un poco entre líneas. Es un lobo vestido con piel de cordero, que reivindica la destrucción de la religión, la caída de las naciones y despojarnos de lo propio para compartir todos los recursos como una hermandad. El propio Lennon llegó a definir la canción como "virtualmente un manifiesto comunista", cuyo título luce con orgullo hipócrita un parque de uno de los paradigmas del capitalismo.
Y lo único que nosotros escuchamos es la calma de una voz y un piano.
Bueno, os consolaré un poco. No os sintáis mal si al final os queda el buqué amargo de pensar que una utopía como esta nunca se cumplirá, que las almas dispuestas a enterrar el hacha de guerra y compartir su suerte completamente son escasas y están mal repartidas. No os sintáis mal si no os convencen para encadenaros con flores a las puertas del Parlamento después de donar todas vuestras posesiones materiales.
Al fin y al cabo, John Lennon era millonario cuando escribió esta canción.

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