domingo, 22 de septiembre de 2013

Jodidos y a lo loco


"Había una vez un chico que, sentado en la playa una noche, miraba al mar.
De pronto una gran ola rompió sobre él y su acompañante. Al elevar la vista, el chico vio con horror cómo la corriente arrastraba a quien, hasta hacía unos instantes, estaba sentado junto a él.

A nadie más vio cerca a quien pedir ayuda y, desesperado, gritó auxilio a los elementos.
Pidió ayuda al propio mar, entre lágrimas, para que le devolviera a quien era tan importante para él. Pero las olas seguían rompiendo fuertemente contra la costa y el mar ni siquiera lo oyó.
Elevó su súplica a las nubes pero ellas, perezosas, no se molestaron en responder.
Incluso rogó a la Luna entre lágrimas y le imploró de rodillas que intercediera por él ante las mareas, que siempre la escuchaban. Sin embargo ella, altanera, ni siquiera volvió el rostro.

Así el chico suplicaba y se lamentaba mientras veía hundirse lo que más quería...

Pasó entre la tempestad una mariposa, cuyo vuelo sutil no llamó la atención de este chico. Se posó en su hombro y le susurró:
-¿Por qué pides ayuda al mar, a las nubes o a la Luna? ¿Acaso piensas que tienen oídos para escucharte o brazos para nadar? ¿Acaso piensas que esto es una fábula de esas con animales parlantes? Sólo veo a alguien que quizá pueda salvarlo.

El chico comprendió y se lanzó al agua para rescatarse."


¿Moraleja? En momentos jodidos (que los habréis tenido o los tendréis, no lo dudéis) al final solo hay alguien realmente capaz de sacaros del hoyo. Vosotros mismos.

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