martes, 12 de septiembre de 2017

Del color de la lluvia

Tenía 27 años, 2 meses y 10 días cuando vio la lluvia por primera vez.

De donde venía nunca se había visto la lluvia. El cielo era siempre de un azul brillante, por lo que no tenían una palabra para referirse a las nubes. Solo una vez recordaba haber oído hablar de la lluvia en su infancia, pero al principio creyó que era algún cuento de su abuela.

"Lo recuerdo como si fuera ayer. Mi propia bisabuela me lo contó, porque antes la gente vivía más. Era niña y se levantó un día de invierno cuando aún no había amanecido. Caminaba hacia la fuente como todos los días. Y fíjate que nadie sabía de dónde venía el agua de la fuente, sólo que siempre había estado ahí.
Pues caminaba hacia la fuente y notó que no amanecía, y ya habían pasado algunas semanas de san Silvestre incluso. Levantó la cabeza y se le cayó el cántaro de puro susto. No había ni rastro de azul. 
Tan alterada estaba que ni se inmuto cuando se oyó un golpe de mil demonios y un fogonazo y solo se le pasó el ensimismamiento cuando una cortina de agua cayó sobre ella.
No paró de caer agua en todo el día y en toda la noche. Y nunca más se ha vuelto a ver algo así."

Otros viejos contaban historias parecidas, y decían que el río que cruzaba el pueblo había nacido ese día.

Él nunca acabó de creer la historia de su abuela. Imaginar que el agua caía del cielo era tan sencillo como imaginar un color que no hubiera visto nunca.

Pero el día que cumplía 27 años, 2 meses y 10 días conoció sus ojos. Eran del color de la lluvia.